Ejercicio narrativo: “el personaje que aprendí a ser”
El objetivo de esta práctica narrativa es explorar la identidad personal como una construcción psicológica, social y adaptativa.
La práctica permite observar:
- ideales
- máscaras
- mecanismos de defensa
- deseos profundos
- heridas identitarias
- polaridades internas
Parte 1 — Crear el superhéroe
Instrucción
Imagina un superhéroe. Puede parecerse al personaje de alguna película, novela o mito que te venga a la mente o ser completamente inventado. Lo importante es que no copies, sino que te dejes llevar en la creación de algo nuevo y tuyo.
Vamos a construir este personaje respondiendo a las siguientes preguntas de forma automática, sin parar a pensar la respuesta, escribiendo lo que nos viene espontáneamente:
- ¿Cómo se llama?
- ¿Qué edad tiene?
- ¿Cómo viste?
- ¿Qué cualidades admiran los demás?
- ¿Qué hace bien?
- ¿Qué teme?
- ¿Qué intenta demostrar?
- ¿Qué necesita controlar?
- ¿Qué desea profundamente?
- ¿Qué quiere que los demás vean de él/ella?
- ¿Qué no quiere que nadie descubra?
Parte 2 — Crear el antihéroe
Ahora vamos a imaginar el personaje opuesto: un antihéroe, un personaje torpe, que fracasa, se equivoca o sencillamente no es capaz de hacer las cosas como se espera de él/ella.
De nuevo, vamos a darle vida al personaje respondiendo a las siguientes preguntas de manera instintiva, sin apenas pensar la respuesta:
- ¿Cómo se llama?
- ¿Qué emociones evita?
- ¿Qué heridas carga?
- ¿Qué necesidad tiene?
- ¿Qué hace cuando se siente inseguro/a?
- ¿Qué aspecto de este personaje juzgas más?
- ¿Qué crees que intenta proteger?
Parte 3 — Integración
Vamos a escribir ahora una conversación o escena entre ambos.
- ¿Qué quiere decirle el héroe al antihéroe?
- ¿Qué responde el antihéroe?
- ¿Qué necesita el antihéroe?
- ¿Qué necesita el héroe?
- ¿Pueden ambos expresar lo que necesitan, el uno al otro?
- ¿Quién está escribiendo sobre estos personajes?
- ¿Puede este autor ser cariñoso con ambos personajes y encontrar algo bueno en ellos que traen al relato?