Meditar sin esfuerzo. Reposando en lo que Es

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Acerca de este curso

Fundamentos del curso

La intención de este curso es ofrecer un espacio de aprendizaje y acompañamiento para la experiencia de la meditación como reposo en la observación de la realidad tal como es, rompiendo con la dinámica productivista de nuestra sociedad para favorecer el contentamiento aquí y ahora. El objetivo es, pues, liberarse de objetivos y encontrar un momento de paz, dejando que las cosas sean tal como son, a través de la simple observación de lo que acontece. 

El curso está dividido en tres bloques. El primero de ellos está orientado al darse cuenta de la realidad, en un sentido fenomenológico, es decir, en contacto con lo que sucede en el entorno físico (sea ciudad o campo), el cuerpo físico y la mente. Cuenta con cuatro sesiones, la primera de ellas dirigida a establecer una práctica de arraigo y autorregulación. La meditación es, en general, una práctica de arraigo y autorregulación, y a la vez mucho más que eso; por eso vamos a comenzar por aquí, a través de la práctica del darse cuenta de lo que acontece, aquí y ahora, en nuestro entorno, a través de los sentidos (percepción externa). 

En la segunda sesión, nos centraremos en las sensaciones físicas, dándonos cuenta de lo que acontece en el marco del cuerpo (sensopercepción). En la tercera sesión, observaremos los pensamientos para darnos cuenta del estado de nuestra mente y aprender a estar con ella, sin alterarla. En la cuarta sesión, nos centraremos en las emociones, cultivando la regulación emocional a través de una práctica de acogimiento de las emociones. Este bloque de 4 sesiones estará orientado a aprender ejercicios fundamentales para practicar el darse cuenta o “awareness”.

El segundo bloque está orientado a cultivar las relaciones conscientes en el mundo social y natural. Está compuesto por la sesión 5, donde cultivaremos la bondad, la compasión y la gratitud hacia otras personas y seres vivos; y la sesión 6, donde practicaremos la relación de amor con nosotros mismos. 

El tercer bloque está dirigido a practicar la sabiduría, introduciéndonos en la comprensión de la realidad esencial a través del reconocimiento de nuestra naturaleza pura y presencia más allá del yo habitual. Es, por supuesto, una introducción que hace de puente con futuras prácticas orientadas a la meditación no dual, si hubiera interés y disponibilidad.

Aunque los contenidos de varios bloques son diferentes, este itinerario en tres bloques está inspirado en el trabajo de Mingyur Rinpoche en su curso de tres niveles Joy of Living, que ofrece el instituto que él dirige, Tergar International.

Comparto con humildad esta referencia de especial valor y confianza, pues la maestría en meditación solo puedo verla en aquellos quienes han recorrido el camino en su profundidad abisal y heredado los conocimientos cabales de tradiciones como el Vedanta o el Budismo, especialmente si son cabezas de un linaje ininterrumpido.

Mi intención aquí, con la experiencia de una década como practicante de meditación, profesor universitario, facilitador de educación experiencial y terapeuta humanista formado en Gestalt y procesamiento del Trauma (Somatic experiencing, curso básico), es compartir el camino aprendido, facilitarlo con recursos didácticos y acompañar en él con presencia y empatía. Creo que las certificaciones occidentales de los cursos en los que uno se ha formado son otra  garantía para acompañar un proceso como este; si bien, el trabajo interno y la práctica con uno mismo son los verdaderos garantes de que dicho acompañamiento pueda producirse sobre una base de conocimiento experiencial sólido.

Con amor, comenzamos.

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Contenido del curso

1. Los sentidos. Reposar en el mundo
La meditación como camino de familiarización En la tradición tibetana, la palabra para referirse a la meditación es gom, que significa familiarizarse. Pero… ¿familiarizarse con qué? Con la realidad tal como es, dentro y fuera de nosotros. Esto, para las tradiciones que han cultivado la meditación significa conocer nuestra mente, pues la realidad es un espejo de la mente. Y en esa realidad, en lo más profundo y puro de nuestra mente, estas tradiciones, especialmente la budista, afirman que somos esencialmente buenos: todos deseamos el bienestar, tanto para nosotros mismos como para los demás. Por tanto, meditar es familiarizarse con nuestra naturaleza esencial y ser, pues, compasivos, bondadosos y, con ello, sabios. Pero cómo cultivar nuestra esencia, si lo cierto es que la vida es un desafío, tal vez constante. Para llegar hasta aquí, hemos vivido momentos duros, llevamos memorias dolorosas en nuestro cuerpo y sabemos que hay partes de nosotros que cuesta mucho mirar. Por eso, a menudo, nos acercamos a la meditación con la esperanza de sentirnos mejor, de liberarnos del dolor. Sin embargo, la verdadera libertad y bienestar no son el objetivo de la meditación, sino la consecuencia de este proceso: es al aprender a estar con lo que hay, al familiarizarnos con nuestra experiencia interna, tal y como es, que podemos acoger lo que sucede y dejar de generar sufrimiento, rechazando o queriendo alterar la experiencia presente. Este curso, por tanto, no busca escapar del sufrimiento, sino cultivar el arte de amigarse con uno mismo, incluso con nuestras sombras, con los monstruitos que nos cuesta ver y mucho más abrazar. Cuando conseguimos familiarizarnos con lo que hay en nosotros, al mirar lo que surge con amabilidad, ofrecemos un espacio a lo que hay para que se revele tal cual es. Y esa permisividad, dejar que las cosas sean como son, consigue que todo se exprese y disuelva en su devenir natural, apareciendo, transformándose y desapareciendo.  Lo que conseguimos, pues, con la meditación, es lo que esperamos generalmente del otro: ser vistos, acogidos, reconocidos, amados tal como somos. Al meditar, eso es lo que hacemos con aquello que nos habita y construye como persona; damos espacio a nuestros diferentes aspectos para que se revelen tal cual son y puedan expresar el motivo por el que nos visitan. La meditación es, entonces, una práctica de amor: amor por lo que somos, amor por todo lo que vive en nosotros. Desde ahí, la acción surge pura y natural. Y lo que conseguimos hacer con nosotros, es lo que podemos compartir con el otro, creando círculos virtuosos para beneficio de todos. Gracias por compartir este camino.  “Ānanda dijo: venerable Señor, he escuchado que la amistad espiritual es la mitad de la vida santa. El Buddha respondió: no digas eso, Ānanda. La amistad espiritual no es la mitad de la vida santa; es la vida santa en su totalidad.” — Samyutta Nikāya 45.2

  • Vídeo Presentación
  • Fundamentos
  • Beneficios de meditar en la escucha
  • Meditaciones. Pautas para la práctica
  • Diario de practica informal
  • Pregunta
  • Foro de conversación

2. Las sensaciones. Reposar en el cuerpo

3. Los pensamientos. Reposar en la mente

4. Las emociones. Descansando el sistema nervioso

5. El yo relativo. Descansando en uno mismo

6. Las relaciones. Descansando en relación

7. La naturaleza. Descansando en lo esencial

8. El Yo esencial. Descansando en Presencia

Valoraciones y reseñas de estudiantes

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